Pasa la tormenta, pero el sonido sordo retumba entre las paredes de mi prohibida inexistencia. Quien nos pone en esa maldita incertidumbre?.. si todo pasa, entonces por qué se existe, por que se vive? Porque morimos.
La mentira se encarna entre los dedos, y no quiere mudarse. Grave son los pasos de la memoria, inconclusa... batallada por dinosaurios vivientes.
Que queda entonces? vivir, morir, mentir?... Queda ser, aunque necesitemos no serlo
miércoles, 15 de junio de 2011
Encuentro
Sórdidos son los sonidos de los huesos. Ya no humean… quedan solo en silencio.
Hay una línea que delimita mi sangre de mi cuerpo. Esas venas ya tienen su propia muerte. Una a una, resta a la otra. Yo quedo sin la vida y sin la muerte. ¿Qué es ese estado?
Ya no hay ningún fragmento de mí que sea mío. Todo se lo ha llevado... todo, por cada encuentro.
Mis manos cada vez más pesadas me tiran y no para arriba.
Caigo, entre pisos de cemento…barro, agua. Pero no hay nada. No encuentro.
Mi piel se impregna a cada polvillo del suelo. Me ahogo. Me uno. Ya no me diferencio. Ya no me encuentro.
Hay una línea que delimita mi sangre de mi cuerpo. Esas venas ya tienen su propia muerte. Una a una, resta a la otra. Yo quedo sin la vida y sin la muerte. ¿Qué es ese estado?
Ya no hay ningún fragmento de mí que sea mío. Todo se lo ha llevado... todo, por cada encuentro.
Mis manos cada vez más pesadas me tiran y no para arriba.
Caigo, entre pisos de cemento…barro, agua. Pero no hay nada. No encuentro.
Mi piel se impregna a cada polvillo del suelo. Me ahogo. Me uno. Ya no me diferencio. Ya no me encuentro.
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