lunes, 14 de mayo de 2012

Onírico

Parpadeo gotas que oscurecen mi rostro.
Quiebran los huesos ante la presencia del camino.
Dedos que envuelven tu cuerpo, como las enredaderas se pierden en las paredes.
Quisiera que fuera externo aquel dolor para que puedas sostenerlo. Pero es mi sangre la que contiene los sortilegios de lo inseparable.
Mi boca empobrecida, alienta con aquel momento que puedas de mi voz sacar las composiciones de mi ser.
Esta vacio, hay silencio, no descubro y no siento.
Presiento que algo no puede volar, y caigo en la incertidumbre de tu cuerpo, tan suave, tan ajeno.
Humedad se despliega de mis momentos, recuerdos que no puedo visualizar en la profundidad de mis cielos.
Los pájaros nadan en el útero de mi mente… beben las más desnudas ideas. Se despiertan y yo muero.
El refugio en el rincón, es la verdad. Chica, quieta, intocable.
Camina la luz descalza sobre mi cuerpo hasta llegar a mis parpados. Ceguera del cuerpo, colgado entre los cables de mis huesos, nunca sabré si lo que hay es eterno.

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